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domingo, 25 de octubre de 2015

¿Flores para tu tumba?

Cada día, durante años, llevaba flores para tu tumba,

semana tras semana, día tras día,

cada domingo, cada festivo.

Los ramos marchitos por el viento,

los pétalos, esparcidos por el tiempo.

Lágrimas camino al cementerio,

el atasco, las farolas, los paraguas fantasma.

Intermitente limpiaparabrisas, luna empañada,

sol tapado, nubes espesas, gatos no pardos.

Lloré.

Bañé.

Perdí.

Barrí.

Caminé.

Creí.

Cada día, durante años, amanecías feliz con tu sonrisa,

semana tras semana, día tras día,

cada domingo, cada festivo.

Los labios carnosos por el silencio,

las palabras malditas por tus besos.

Risas camino al cementerio,

un paseo, unas pipas, un juego.

Constante viento en tu cabello, luna malvada,

sol eterno, nubes claras, perros callejeros.

Reíste.

Besaste.

Mordiste.

Quisiste.

Engañaste.

Te creí.

sábado, 23 de mayo de 2015

La libretita de cuero con goma elástica

Recuerdo aquel día perfectamente porque  fue el día en el que empecé aquella libreta que guardaba mis poemas más nuevos. Me gustan las libretitas, sobre todo esas pequeñas, de tapas de cuero negras y una goma elástica para que queden bien cerradas y no se les escape ni una sola palabra. Siempre me gustaba poner la fecha en que las compraba en la tapa delantera, por la parte interior, claro. Luego a lo mejor se pasaba días, semanas o incluso meses en el cajón o encima del escritorio, hasta que un día, después de cogerla, mirarla, tocarla por cada rincón, olerla y acariciarla, se me ocurría una frase que pondría justo encima de esa fecha que puse al principio. Casi siempre ponía frases que perfectamente podrían ser uno de mis muchos mandamientos, o, si preferís idos por el lado más trágico, uno de mis epitafios (porque tengo pensado morirme muchas veces, pero eso es otro tema que aún no os puedo contar, dejadme acabar con lo de la libretita y lo de aquel día). Muchas veces eran frases célebres de algunos escritores famosos,pero otras, la mayoría, eran mías, que si bien hace un par de semanas que escribí el primer párrafo del primer éxito de ventas que escribiré, aún no me puedo considerar un escritor famoso. Mi producción literaria deja mucho que desear… muchas historias comenzadas, una breve, que acabé pero decidí hacer una segunda parte, muchísimos poemas, y algún que otro artículo de ensayo que quedará en el olvido o tal vez saquen a la luz algún día los enemigos que consiga con esto de escribir y mi futura fama. Sé que me llamarán contradictorio, sé que no sabré explicarme cuando hagan referencia a alguno de mis textos, así como encontrarán sentidos que jamás en la vida imaginaría haber podido escribir. Pero sinceramente, me da un poco igual… Y claro, me acabo de dar cuenta de que estaría mal si yo, en lugar de haber dicho “me da un poco igual”, hubiera dicho que me importa una mierda. Pero el caso es que quiero que me puedan leer sin escandalizarse y si para eso necesito meterme en un registro más neutro y formalito… pues me importa una mierda, porque voy a contar mi día y os lo cuento con mis palabras. Si os parece bien, seguid leyendo (por cierto, espero que sepáis que no estoy haciendo nada raro, todos los escritores hacen pactos con los lectores, lo que pasa que a veces saben engañarnos, lo esconden más porque son muy inteligentes y así tienen a sus lectores… yo no, yo me considero profundamente idiota, no solo como lector, como escritor novato o como lo que sea, me considero idiota en todos los sentidos de mi existencia, pero ese vuelve a ser otro tema), si no os parece bien, aún no sé si ha salido o no mi best seller, pero si no lo hubiera publicado aún, leeros algún clásico, si puede ser de Cervantes o Paul Auster (casi que prefiero este último, porque siempre me pregunto cuánto se lleva Cervantes cuando alguna editorial vende su obra… ). Que quede claro desde el primer momento que yo os vendo mi historia para ganar dinero, así que ahora mismo estoy maldiciendo a todos aquellos que me leen en algún formato electrónico y me han conseguido por torrent o algún servidor de descarga directa. Así que si voy en el metro y os veo leyendo mi libro en un ebook y os pregunto y me decís que lo habéis conseguido gratis, probablemente os robe la cartera.Pero no me culpéis a mí, simplemente es que me da mucha rabia el metro, ¿cómo podéis hacer algo tan orgásmico como leer en un lugar tan irritante? Bueno, a lo que iba… ¿que cómo empezaba esta libreta? “Nunca nadie escribió estos versos”.

sábado, 24 de marzo de 2012

El de cuando los videoclubs

Últimamente estoy un poco “melancólico”, romántico, si queréis (en el sentido de sentirse nostálgico, no es que vaya regalando flores y bombones por ahí a toda chica que pasa por delante…). Todo cambia, todo fluye y, estamos asistiendo a unos cambios enormes en el mundo. Si los cambios son para mejor o peor, sinceramente, el tiempo lo dirá. Todo esta reflexión que puede parecer muy general, ha aparecido en mi cabeza mientras pensaba en los videoclubs.

Estoy seguro de que mucha gente, mayoritariamente aquella que es menor de unos diez o doce años, en su vida ha entrado en un videoclub y, seguramente, cuando crezca lo recordará como algo anecdótico. Y es que cada vez hay menos, en gran medida, debido a internet y los videoclubs online y demás. Es muy cómodo querer una película, buscarla, poner el número de tu tarjeta y alquilarla de forma digital. Nos ahorra tiempo, dinero… Pero, no nos engañemos, nunca será lo mismo que ir a un videoclub. Ese momento, en el que, una tarde, normalmente de fin de semana, que no sabes que hacer y te bajas al videoclub, a ver todas las estanterías repletas de películas, a coger las cajas de los “DVDs”, a mirar la carátula por delante y por detrás, dejas la película y sigues buscando otra… Luego ves aquella película que una vez alquilaste hace tiempo y con la que os lo pasasteis muy bien (digo pasasteis porque entonces las películas no las solíamos ver en el ordenador, solos, no, antes se veían con amigos o en familia y, era gran parte del encanto que tenía…). No sé, esa experiencia, esa sensación, es algo que nunca nos dará el teclado y la pantalla. Mucha gente no coincidirá con este punto de vista pero bueno, a mí es algo que me gustaba hacer. No lo puedo explicar mejor de lo que estoy haciendo, o quizás sí, pero ahora mismo no se me ocurre cómo. Puede que el ejemplo del videoclub no sea el mejor para expresar como todas nuestras costumbres están cambiando pero, pensemos ahora en los libros, más concretamente en los libros electrónicos. Mucha gente dice que nunca sustituirán al papel, otros dicen que acabarán con las librerías pero, no nos volvamos a engañar, el mundo está lleno de gente “romántica”, que ha vivido la experiencia de estar en una librería rodeado de papel impreso con su tan característico olor… Lo que me preocupa es que las nuevas generaciones no lleguen a experimentar estas sensaciones, que no sepan lo que es ir a un videoclub e ir mirando todas las películas para finalmente elegir una y verla en compañía, me preocupa que no vayan a una librería y se dejen llevar de un libro a otro rodeados de ese olor a papel… Me preocupa no saber hacia dónde vamos. También podría hablar del cine pero, considero que es algo diferente y me parece mucho más difícil de sustituir por una descarga de internet o por una pantalla plana en casa. Puede que sea incómodo adaptarse a los horarios, que te moleste el señor de la cabeza grande que se sienta delante o que la persona de al lado sorba muy fuerte su refresco pero, seguiremos yendo al cine por la inmediatez, por el olor a palomitas y por la compañía.

Hemos visto pues que, todo está cambiando y no sabemos si para bien o para mal yo, simplemente creo que, vamos hacia algo diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente, la calidad del cambio está en cómo lo mire cada uno. Cuando nos metemos en un río, salimos y nos volvemos a meter, ya no estamos en el mismo río, el agua a fluido. Nuestras células, se regeneran por completo en unos siete años así que, las personas, también cambiamos aunque no lo parezca (dentro de siete años todas las células de mi cuerpo serán nuevas, no seré el mismo). Cambios, cambios y más cambios… lo que sí que es más difícil de cambiar es nuestra mentalidad, nuestros gustos, nuestras costumbres (y menos mal, porque si no pasaríamos de unas cosas a otras sin pensarlo, y no hay que olvidar que hay muchas cosas buenas. No hay que rechazar los cambios, pero tampoco hay que abandonar lo que tenemos.). Alguien dijo una vez que vamos echando de más, lo que un día echamos de menos. Sinceramente, yo creo que es al revés, vamos echando de menos lo que un día echamos de más.

miércoles, 22 de febrero de 2012

En la cafetería (Continuación de “En el ascensor”)

-Bueno, pues ya estamos aquí.
-¡Jaja! Eso parece. ¿Le parece bien que nos sentemos al lado de la ventana? Me gusta ver pasar a la gente.
-Me parece perfecto. Las damas primero.
-Gracias… ¿No le parece que seguir hablándonos de “usted” queda un poco como si fuéramos personajes de una película antigua?
-Pues sí. Tiene… digo, tienes toda la razón.
-Mucho mejor. ¿Qué sueles pedir?
-¿Qué?
-Sí, que ¿qué sueles pedir en la cafetería?
-¡Ah! Normalmente siempre suelo tomar un cortado.
-Yo suelo pedir un chocolate caliente, sobre todo los días de frío. ¡Y hoy encima llueve!
-¿Le gusta la lluvia?
-No me desagrada… y cuando lleva mucho tiempo sin llover es lo único que espero.
-La entiendo perfectamente. A mí me encanta que me llegue ese olor tan característico, ya sea de las calles mojadas o de las plantas. Hay días en los que no me importaría salir y simplemente pasear bajo la lluvia sin pensar en nada más…
-Lo estás haciendo otra vez.
-¿El qué?
-Me estás hablando de usted.
-Perdón. Lo hago sin querer…
-¡Disculpado! Pero por última vez. Mira por la ventana. Todas esas personas que van arriba y abajo, de un lado para otro, cada persona es un mundo, tiene una historia…
-Tienes razón. Hay muchas historias escritas pero, también hay muchas historias por escribir. Todas estas personas están escribiendo su historia sin darse cuenta… Son sus propios guionistas…


-Guionistas…
-Sí. Cada uno va escribiendo instantáneamente aquello que va a hacer y la manera en la que lo va a hacer. Y todos buscan un final feliz…
-Hay guionistas que también escriben finales tristes.
-Sí, pero nadie utilizaría tales guiones para la obra de su vida… No sé, para mí, una buena película tiene que tener un final feliz, tiene que transmitir ciertos valores…
-Tienes razón. Todos queremos un buen guión que interpretar y poder acabar bien. No me imagino una serie o una película en la que uno de los actores desapareciera ¿Te imaginas? Su personaje nunca podría ser feliz…
- Sí, sería muy triste…
-Bueno, parece que aquí no viene nadie a atendernos…
-Eso parece, pero mientras podamos seguir hablando…
-¡Jaja! Pues también es verdad…
-Bueno, ¿y qué haces cuando no estamos trabajando en el piso 36 o el 44?
- Pues lo que haría cualquier persona… leer, deporte, escuchar música, ir al cine, algún que otro viaje con los amigos… ya sabes, lo típico que te enseñan cuando empiezas a hablar un idioma.
-¡Jaja! Tienes razón. Bueno, hoy en día cualquier persona no hace todo eso. Por ejemplo, leer es algo que cada vez se hace menos… y es una pena, con la de buenos libros que hay…
-Pues ahora que lo dices sí. Supongo que seré una especie nueva o algo de eso…
-¡En peligro de extinción!
-¡Jaja!
-Espero que no te moleste la pregunta y puede que no tenga ningún sentido o esté relacionada con lo que hemos hablado pero bueno, digo lo que se me ocurre y conforme se me ocurre, creo que le da algo de emoción y variedad a la vida… Bueno, a lo que iba, ¿crees en Dios?
-No.
-Que rotundidad.
-¿Y tú?
-Menos.
-¡Jaja! ¿Y en qué crees?
-¿En qué creo…? Pues creo en las personas y pese a lo que muestre toda la sociedad y demás, aún tengo cierta esperanza. Bueno, y también creo en mí y en la posibilidad de cumplir todo aquello que me proponga…
-Cumplir todos los sueños… Suena tan… bonito y…
-Lejano. No hace falta que lo digas, suena bonito y como algo que está lejos de nuestro alcance… Pero, hay que saber la posibilidad de hacer aquello que queremos siempre está ahí…
-¿Y qué es lo que quieres? ¿Felicidad, amor, un descapotable, la Luna…?
-Pues la verdad, has nombrado dos de las cosas más importantes. ¡El descapotable y la Luna!
-¡Jaja!
-No, ahora de verdad, claro que quiero ser feliz y, lógicamente va ligado al amor… No se puede ser feliz sin amar, ya sea a una persona, a un sueño… o incluso al descapotable. Toda persona quiere ser feliz y creo que en solitario es algo difícil…
-Entonces ¿crees en el amor?
-Joder, estamos hablando de temas bastante profundos para conocernos de dos días en el ascensor y unos minutos en la cafetería… Pues mira, sí. ¿No crees tú?
-Bueno, no del todo, pero no dejo de buscarlo… Quiero decir, no es que vaya por ahí, de cafetería en cafetería, de ascensor en ascensor… pero espero que un día llegue, aunque no podría afirmar que existiera, igual que la felicidad.
-Contéstame una pregunta.
-Dime.
-¿Cómo puedes buscar algo si no crees que existe?

martes, 3 de enero de 2012

El de cuando mi realidad es mi ficción y mi ficción mi realidad

Últimamente no hago más que escribir relatos, historias, poesías… Lo reconozco, mi estilo está cambiando. Curiosamente, nunca me habría esperado que tomara este rumbo pero sean por las circunstancias que sean, cada vez hay más narrativa y, es inevitable negarlo, más emociones. La verdad, me siento bastante cómodo escribiendo de esta forma y disfruto bastante, así que cada vez será más frecuente. Lógicamente, no hablaré siempre de los mismos temas ya que espero que las situaciones vayan cambiando, que no se estanquen pues, toda historia necesita una evolución y puedo asegurar que elaboraré historias, mejores o peores, pero que evolucionen, que se adapten en cierto modo a lo que quiero que expresen. Tras esta breve reflexión, me centro un poco más en este post.

Leyendo esto que acabo de decir y los últimos posts que he venido escribiendo, quiero decir que me he dado cuenta de una gran verdad: “Mi propia realidad es primero mi ficción”. Quiero decir con esto que, lo que vivo, si bien la mayoría de veces es totalmente espontáneo, otras tantas veces es algo con lo que había soñado alguna vez, es una posibilidad que había estado previamente en mi mente. A lo mejor pensáis que estoy loco, bien, eso os lo puedo asegurar yo mismo pero, las personas pensamos en un abanico increíble de probabilidades, de sueños, de cosas que nos pueden pasar y, queramos o no, alguna vez acertaremos. Nos vemos de algún modo proyectados en este mundo y somos conscientes de que es imposible conocer como será en el futuro pero nos hacemos diversas ideas, buenas y malas, de las cuáles, queremos que sean las buenas las que se cumplan. Así, de algún modo, vemos a nuestro propio personaje, lo construimos y luego intentamos que cumpla sus anhelos, sus deseos en el mundo real. Nuestro personaje siempre tenderá a ser un ideal, nadie quiere un personaje triste, pesimista o malvado (nadie en su sano juicio… ). Y la verdad, para construir este personaje, con el que nos montamos un montón de películas reales y en directo, nos basamos en otros personajes que hemos conocido en el pasado. Ya sea nuestro yo pasado (el personaje que hemos obtenido de nuestra propia experiencia personal), ya sea aquel héroe de aquella película que alguna vez vimos y cambió nuestra vida, o ya sea aquél personaje que encontramos en un libro. Normalmente cogemos lo mejor de cada uno de estos, nuestros “ídolos”, y los utilizamos para interpretar nuestro papel en la vida y que no sea todo tan improvisado. Es decir, creo que todos somos un poco “quijotescos”, a todos nos gusta confundir la fantasía, la ficción con la realidad. Pero no solo nos gusta confundirla, no. Nosotros queremos fundir la ficción y la realidad. Queremos vivir un sueño y es algo completamente normal.

 

Bueno, hasta aquí mi reflexión. Sólo puedo deciros que creéis vuestro propio sueño mezclando ficción y realidad y que, si alguna vez no distinguís lo que es ficción de la realidad, no importa, si va bien, si va como deseamos, ¿qué importa? Ya hemos visto varios ejemplos en literatura y cine. El primero con “La vida es sueño” (¿qué mas da estar despierto que soñando si toda la vida es sueño y los sueños, sueños son? Lo que importa es ser feliz estés despierto o soñando…) y el segundo con “Origen” (¿Realmente estaba soñando? ¿Se caerá la peonza? No importa, ha conseguido lo que quería, es feliz… ). Bueno, me voy a tirar mi peonza con la esperanza de que no caiga (o sí, ¿qué importa?)… Guiño   

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