miércoles, 2 de noviembre de 2011

Desilusiones

Día a día las encontramos. Vivimos con ellas y parecen tener la esencia de la vida. En efecto, son las desilusiones.
Cuando nos enteramos de algo, cualquier cosa, que no es como lo esperábamos, sino todo lo contrario, se nos rompen todos los esquemas, todo en lo que habíamos basado nuestras expectativas. Será con los trozos rotos de nuestros antiguos esquemas, más las dos o tres piezas que se han añadido a nuestra forma de ver el mundo, con los que montemos un nuevo puzle, que parecerá ser el mismo pero, esas dos o tres nuevas partes han cambiado todo su sentido. Ahora, vemos todo más claro, más real e, inevitablemente, como es algo relativamente nuevo, más extraño, con un cierto temor irracional, debido a que cuesta adaptarse a lo nuevo y nos sentimos inseguros. Sin embargo, toda persona que se precie, debe afrontar la novedad e intentar adaptarse a este nuevo esquema, crear toda una estructura basada en los más recientes conocimientos. Tenemos que acostumbrarnos a las desilusiones, pues vivimos en un mundo totalmente cambiante en el que nada es seguro y lo único que podemos hacer es adaptarnos a él, avanzar con él, formar parte de ese todo tan efímero y lleno de diversidad.
Si esta entrada os ha desilusionado, no lo siento.

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