Con la cabeza llena de ganas de estallar,
tengo varias cosas que rememorar.
2011 ha sido un año único, increíble,
y será difícilmente descriptible.
Con tantas risas, nuevas amistades,
e incluso viajes culturales,
me veo obligado a hablar, sin duda,
de un año inolvidable.
Puedo decir con palabra firme y segura
que este año memorable,
ha pasado a paso de liebre y no de tortuga.
Tantas sensaciones, emociones,
cosas dichas y por decir,
tan pocos llantos y discusiones
¿qué me queda por vivir?
Sólo parece que el 2012 pueda zozobrar
pero, es algo que sé que voy a evitar.
El 2011 ha sido una base,
una base que aprovechar
y sobre la que construir un nuevo cielo,
una nueva tierra, un nuevo mar.
Con una esta poesía, mi único anhelo,
es desearos un 2012
lleno de alegría y felicidad.
¡Feliz 2012 a todos/as los/as lectores/as de “El efecto Baskerville”!
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