Recuerdo que hace un par de años escribí un post para despedir 2012, creo que incluso me atreví a hacerlo en verso. Tampoco se me olvida la despedida del año pasado, en la que volvía a escribir como lo estoy haciendo ahora. Pocas cosas más de las que ya dije en su momento puedo decir, y sin embargo aún me falta por decirlo todo.
¿Cómo describir este año? Increíble, asombroso. No pienso perder el tiempo en hablar de objetivos o propósitos sin cumplir o por cumplir, igual me da. Solo sé que este año ha sido increíble. Te das cuenta de que has sabido elegir la gente de la que te rodeas y no puedes más que reír (porque una sonrisa no es suficiente para estos casos). También has tenido la oportunidad de saber que gente que tenías muy cerca también es una pasada, quieres que formen parte de ese círculo, círculo que parece muy reducido en ocasiones, pero si sabes mirar bien está lleno de pequeños grandes diamantes.
Eso es lo que más valoro de este año, con eso me quedo. Nada de mi persona, ni de haber mejorado, sino de haber aprendido a mirar, de haberme atrevido a mirar a mi alrededor y participar en él. No sería nadie sin los demás y cada vez estoy más convencido, cada vez quiero ser más de los demás y menos de mí porque es lo que me hace realmente feliz.
Ahora debería de estar estudiando, pero aquí estoy, acabando de escribir esta cosa antes de que acabe el año. Y es que siento que debo de hacerlo, me parecería tremendamente injusto guardarme esta clave de la felicidad.
He de acabar y acabo con dos frases que dije en años anteriores, no me siento creativo ahora mismo:
“Primero los demás, luego, si eso, yo”
“Cada año solo puede ser mejor que el anterior”
Feliz 2014 desde El efecto Baskerville,
gracias por leer
y nunca olvidéis reír
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