Lloro en el recuerdo de aquel niño feliz,
ese momento en el que reír no bastaba,
necesitabas gritar,
gritar a los siete vientos
lo contento que estabas.
Porque sentirlo no era suficiente,
lo tenías que decir,
como dices hoy que lloras
por el recuerdo de aquel día
en que fuiste feliz.
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