¿Y por qué no volvemos a los cuentos y dibujos? Todavía me pregunto en qué momento dejamos de soñar y crear, ese momento en el que quisieron meternos en algo tan falso como es aquello que nos empeñamos en llamar realidad. A mí me cansa, me cansa profundamente esa realidad y no me da la gana conformarme. Estoy simplemente harto de tratar con esa gente aburrida que dice que solo sabe divertirse y su vida no pasa por ser más que un libro en blanco, acabado, no por escribir, simplemente lo dan por escrito cuando está realmente vacío. Esa misma gente es la que piensa que tu libro está escrito, que las cosas son como están marcadas y que disfrutan de esa historia y de repetirla una y otra vez, una historia sobre la que sé que acabarán vomitando sobre un capítulo tras otro. Y en ese vómito se revuelcan, son felices, se olvidan y vuelven a vomitar, para ensuciar ese libro en blanco que dan por escrito.
Luego estoy yo y alguno que otro más, que saben que si hay un libro en blanco es para que lo escribamos, que cojamos nuestro bolígrafo favorito y nos dediquemos a escribirlo página tras página, verso tras verso, cuento tras cuento. Incluso podemos dibujarlo. Echo tanto de menos vidas libros así. Me aburrís, me aburrís mucho, me dais pena, incluso asco. No miento, os lo digo claro. En mi libro no se miente, no se aparenta, no se sobrevive. En mi libro hay dibujos, hay cuentos y hay sueños. En mi libro hay un mundo por escribir descubrir. Y yo sé que me puedo equivocar pensando que os equivocáis, pero estoy tan seguro de que la verdad está en los sueños, lo creo con tanta firmeza y seguridad… Y no puedo evitarlo, cada vez me caéis peor y ni siquiera sé a quién hablo a la vez que os hablo a todos. Y creeréis que me aparto a un mundo idílico, creéis que quiero que vuelvan los libros de caballerías y os aseguro que no, que nunca dejaron de existir los héroes. Bien, creed, creed que me aparto cuando lo que hago simplemente es acercarme, acercarme a los soñadores y alejarme de vosotros, simples vomitadores.
¿Qué es lo peor de todo? Tengo una fe increíble, una esperanza que no sé de dónde saco, pero tengo algo que me hace creer una y otra vez que todos sois de los míos, de los nuestros, que todos sois soñadores. Y una y otra vez vomitáis en los sueños, me demostráis el vacío ese, externo, interno, eterno. Y os empeñáis en convertir a tantos soñadores en vomitadores… y por cada millón que vosotros convertís, solo uno aprender a vivir sueños… Pero sigo creyendo, que merece la pena, todavía se puede apreciar el vuelo libre sin rumbo de las mariposas. Se cree superior, se cree por encima… ¿de verdad me lo creo? No lo sé, allá vosotros…
Pero yo, mientras tanto, no dejo de preguntarme una y otra vez: ¿y por qué no volvemos a dibujar nuestros sueños?
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