sábado, 10 de diciembre de 2011

El de cuando la Navidad

Llevo tiempo intentando escribir un post con el tema de la Navidad. Pero no sé por qué, no consigo estructurar en mi cabeza lo que quiero decir. Por este motivo, pido perdón por la posible falta de claridad en esta publicación…
Las luces, los dulces típicos, los anuncios de juguetes, el colorido, el frío (aunque no tanto como otros años…)… ya es Navidad. Todos los años igual y, seguramente, cada vez pensamos que la Navidad empieza antes. Bien, podría ser verdad. No pasaría nada. De hecho, la actitud de la gente en estas fechas tan señaladas, es una actitud bastante optimista y, sinceramente, se agradece. Esta festividad, hace tiempo que perdió su sentido más estrictamente religioso a favor de un sentido más “consumista”, derrochador. Muchas veces habremos oído eso de: “La Navidad la ha inventado El Corte Inglés”. Y bueno, algo de razón sí que hay en esto. Todavía quedan restos de ese sentir religioso (como el belén, lo de los reyes magos…), pero cada vez menos. Estoy muy convencido de que un gran porcentaje de chavales, impacientes por recibir sus regalos y, alegres de tener fiesta durante unos días, ni siquiera saben lo que se celebra realmente (creo que era el nacimiento de Cristo o algo por el estilo, la verdad, yo tampoco estoy muy seguro…).
Pero, ¿es tan importante? Para mí, no. Respeto que la gente quiera expresar su devoción y festejarla pero, para mí, lo más importante es en lo que se ha convertido a día de hoy esta festividad. Ahora es, un momento de gastar, de regalar, de ser amables con los demás, incluso de ser caritativos. Y esta actitud, dentro de estos tiempos de crisis que tanto perturban a la gente durante el resto del año, es una actitud que hace falta ver. Sé que para ser felices no hace falta tener regalos y demás, no hace falta que sea Navidad pero, aunque sea ver como la gente aparenta ese optimismo, esa vitalidad, es algo que merece la pena. Puede que sea un despropósito, una tontería, una desfachatez, gastar más en tiempos tan duros económicamente hablando pero, bajo mi punto de vista es algo que la gente necesita para “refrescarse”, para “revivir” de algún modo, al igual que hizo aquel personaje de un libro que no recuerdo pero que en mis estanterías está situado junto con los de ciencia a ficción (y ¡ojo!, que la ciencia ficción es muy buen género y donde hay grandes relatos narrativos de los que puedes aprender pero, no puedes basar tu vida en una sola narración, hay que beber de muchas fuentes, que las hay.).
Bueno, como auguraba al principio, este post tiene una gran falta de claridad. Pero no me importa. Es Navidad y, ahora, sólo quiero pensar en disfrutar de la familia, amigos, regalos y esa actitud optimista. Me voy a montar el árbol.

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