lunes, 6 de abril de 2015

Hacer nuestro el tiempo…

Hay veces que queremos parar el mundo,

otras necesitamos acelerar cada segundo,

intentamos hacer nuestro el tiempo,

pero no podemos...

Y nos sentimos perdidos, sin rumbo,

vagabundos sin dueño,

vestidos de duelo,

siguiendo mil sueños.

Perdiendo el norte,

acercando el imán a la brújula,

volviéndola loca,

del norte al sur,

ahora al oeste,

luego al este,

otra vez al sur,

y no hace más que dibujar corazones,

corazones y suspiros helados,

que se calientan,

suspiros hirviendo que se congelan,

y nos dejamos flotar en las mansas aguas de un lago helado,

y nos dejamos quemar en el vivaz fuego del bosque ardiendo,

y tumbados, tirados,

flotando, ardiendo,

consumiéndonos,

aún tenemos fuerza y

entreabrimos nuestros ciegos ojos,

ciegos de lágrimas,

las mismas que congelan el lago

y encienden el fuego,

las mismas que ríen en el infierno

y hacen llorar en el cielo.

Y entonces,

náufrago sin barca,

a la deriva,

dejas de lado a Caronte,

estás por encima

o por debajo,

pero eres algo más

o algo menos,

no lo sabes,

pero no eres eso.

Te dejas llevar, llevar por la corriente,

por el viento, por el hielo,

por el fuego,

por el cielo y por el infierno,

te dejas llevar porque sabes, que al final,

al final no caerás, no hay precipicio,

hay tierra firme y dejarás de ser esclavo del tiempo,

esclavo sin reloj y con cadenas,

las fundirás, lo dominarás,

aunque ahora te dejes llevar,

aunque tengas que dejar el tiempo a lo suyo,

que se dedique a pasar,

al final, al final tu tirarás los granos de arena,

tú llenarás el reloj de cristal,

tú harás la tierra firme y no,

no serás tú, la tierra firme,

la tierra firme sabes dónde está.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por comentar!!! Cuantas más opiniones lea mejor visión del mundo tendré (o al menos eso intentaré).